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Filosofía

VER EL SER

/ Īśāvāsya Upanishad, 6

(TRADUCCIÓN Y COMENTARIO DE DAVID RODRIGO)

यस्तु सर्वाणि भूतानि आत्मन्येवानुपश्यति।

सर्वभूतेषु चात्मानं ततो नविजुगुप्सते॥

yastu sarvāṇi bhūtāni ātmanyevānupaśyati |

sarvabhūteṣu cātmānaṁtato na vijugupsate ||   

 

“Quien ve todos los seres en el Ser

y el Ser en todos los seres,

no odia.”

 

Quien en todo cuanto ve no ve más que a su propio Ser, a sí mismo, sin diferenciación, más allá de los cuerpos, materiales y sutiles.

Quien sólo se ve a sí mismo en todo cuanto ve.

El sí mismo, mi propio Ser, es el Ser de todo, sólo Uno y lo mismo, inmutable, indivisible, ilimitado. Felicidad. Libertad.

Igual que la naturaleza del espacio dentro del jarrón y fuera, en el espacio de la habitación, y fuera, en el espacio al aire libre, es una y la misma. La diferenciación del espacio que hacemos según los distintos cuerpos que vemos en el espacio es una ficción. Dichos cuerpos existen en el espacio y hay espacio dentro y fuera de los mismos. Pero el espacio es sólo uno y lo mismo, dentro y fuera de los objetos, la base donde los objetos existen. Así es el Ser. La Existencia misma donde el espacio y todos los cuerpos existen; la Existencia misma dentro y fuera de todos los cuerpos que existen.   

El Ser no es lo que se ve –externa ni internamente– sino quien ve: la Luz misma, que brilla e ilumina. Donde no puede existir la oscuridad ni otra luz distinta a sí misma, igual que en el Sol no hay noche ni luz de Luna.

El sí mismo es Consciencia pura, permanente, y no objetos sobre los que somos conscientes, que vienen y se van como estrellas fugaces en la noche de los tiempos. Empezando por nuestro propio cuerpo-mente-alma.

El Ser:

Brilla – Es y se auto-conoce.

Ilumina – Los rayos del Ser Uno reflejan en nuestra mente-corazón particular y ahí vemos (experimentamos) nuestras propias ideas y sentimientos, nos aferramos a ellas y olvidamos nuestro propio Ser, el Ser ilimitado. Nos auto-diferenciamos y dividimos convirtiéndonos en nuestra propia sombra: nuestro ser individual, limitado, ansioso, frágil y mortal. Dividimos el espacio según los límites del jarrón, de la habitación, de la casa, etc.

Nuestra mente-corazón viaja fuera de nuestro cuerpo a través de nuestros cinco sentidos de percepción y cinco órganos de acción (del habla; manos para dar, tomar, tocar; piernas para desplazarnos; órgano sexual y de excreción) e iluminamos (conocemos, experimentamos) los objetos y los seres externos a nuestro cuerpo e interactuamos con ellos. 

El sí mismo, mi propio Ser y de todo, Uno y lo mismo, es lo único que brilla (es y se conoce) por sí mismo (directamente) y siempre:

- En los tres cuerpos y más allá de todo cuerpo. Antes, durante y después de los cuerpos.

Los tres cuerpos son el material, el sutil (ideas y sentimientos) y el causal. Este último es donde la ignorancia de mi Ser todavía no ha proyectado la ilusión del no Ser —los diferentes objetos y seres que nacen y se ven— en el Ser, pero sí oculta parcialmente el Ser. Por ello, el cuerpo causal es la semilla, la causa, de los otros dos cuerpos, sutil y material.

La mente, quien ve y recuerda (experimenta) objetos y seres diferentes, no siempre brilla (es y se conoce). En sueño profundo, cuando dormimos sin soñar, o en meditación profunda, la mente deja de funcionar y no brilla.

La Luz, la Consciencia, la Existencia, la Felicidad, no es la naturaleza de la mente-corazón, que no es más que agua más o menos turbia y turbulenta que refleja con mayor o menor imperfección la Luz misma, el Ser, la perfección.  

- En los tres tiempos –pasado, presente y futuro—y más allá del tiempo. Antes, durante y después del tiempo. 

Quien en todo cuanto ve mediante su mente-corazón y sus sentidos no ve sino su propio Ser no odia ni desea. El Ser, Consciencia pura, permanente, inmutable, el Ser de todo cuanto es, se conoce directamente en la cueva de tu propio corazón. ¿Qué vas a odiar y desear cuando no ves más que a tu propio Ser? ¿Qué instrumentos vas a utilizar para interactuar con el otro cuando no hay ni otro ni instrumentos en la cueva de tu corazón?

Diluye tu ego en la Vida misma que brilla en la cueva de tu corazón y que te colma evaporando las fronteras ficticias de los distintos cuerpos, riéndose de los cercos perceptibles del campo de la Vida ilimitada.

En todo cuanto ve no experimenta sino la paz, la felicidad sin causa ni condición, libre, el simple vibrar de la Existencia misma. En su cuerpo pero intocable por la limitación de su cuerpo, dentro y fuera de su cuerpo, sin nacimiento, limitación, deseo, acción, cambio ni muerte. ¿Qué va a desear quien está permanentemente colmado? ¿Comerá tierra quien ni siquiera tiene hambre?

Quien se ve a sí mismo en todo cuanto ve y quien todo cuanto ve lo ve en sí mismo es una meditación en el Ser que trasciende la dualidad, la diferenciación, la limitación, el sufrimiento, el deseo y la muerte que se experimentan mediante los sentidos y mente-corazón de nuestro cuerpo.

Cuando la sombra de tu Ser, tu mente, niega la dualidad (la realidad de la diferenciación que percibe) brilla inmediatamente su sustrato, se conoce intuitivamente la realidad de toda dualidad: la no dualidad. El Ser Uno y lo mismo, ilimitado, sin diferenciación, inmutable, pleno, libre, eterno, felicidad incomparable.

Se niega así la causa de raíz de todo sufrimiento y muerte: la limitación, irreal pero sentida (mithyā) hasta que sientes totalmente tu propio Ser, el Ser de uno mismo y de todo, Uno y lo mismo.

Y no hay vuelta posible a la dualidad, a la limitación, el deseo, el sufrimiento y la muerte, porque no hay ni instrumentos ni objetos (lo diferente a uno mismo).

No hay ignorancia de uno mismo. Ya no se vive la sombra de uno mismo sino la totalidad de uno mismo, la Existencia misma, lo que brilla (es y se conoce) por sí mismo (directamente) y siempre, quien ve, la Luz misma, Consciencia pura.

Ya no corremos tras migajas de placer sino que somos la fuente de felicidad del mundo entero. 

Ahora, viendo desde el agujero de tu mente, sintiendo desde la ventanita de tu corazón, viviendo desde la prisión de tu cuerpo, la luz del Vedanta te ilumina la Luz sin Vedanta ni atributos, eternamente esperándote en la cueva de tu corazón. La misma Luz que brilla en todos los corazones y en el Sol que ilumina el mundo entero.

Tu propia Luz, la Luz, la Libertad, la plenitud.    

OM TAT SAT “Eso es la Verdad.”

TAT TVAM ASI “Tú eres Eso.”

 

 

EL AUTOR

Ha estudiado y experimentado las escrituras originales clásicas de espiritualidad y filosofía en India (Bhagavad Gita,Yoga Sutras, Upanishads, Brahma Sutras, etc.) en la tradición Advaita Vedanta de Adi Shankaracharya a los pies de Dravidacharya Ramakrishnan Swamiji (Shastra Nethralaya) y meditación en la tradición de los Yoguis del Himalaya en Swami Rama Sadhaka Grama Ashram (Swami Veda Bharati), en Rishikesh, India, 2008-14 (seis años completos).

Ha transmitido las escrituras y coordinado el Dhyana Gurukulam, Escuela Tradicional de Meditación, en Swami Rama Sadhaka Grama Ashram, Rishikesh.

Ahora enseña en España.

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