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Kerala: historia y arte (Manjula Balakrishnan)

KERALA: HISTORIA Y ARTE

Manjula Balakrishnan

 

 

El actual estado de Kerala - antes conocido como Malabar - surgió en 1956 mediante la integración de los reinos de Travancore y Cochin, unidos por la lengua: malayálam. Es uno de los estados más pequeños de la Unión India y se halla enclavado en la costa sudoccidental, junto al Mar Arábigo y limita con los estados de Karnâtaka y Tâmil Nâdû. Se encuentra separado de la meseta del Dekkhan por los Ghats Occidentales. Su capital es Trivandrum o Thiruvanantapuram y tiene la densidad de población mayor más alta de la India, distribuida en núcleos suburbanos. Su clima subtropical la convierte en una región muy fértil, famosa desde antiguo por el cultivo de especias. Su buen sistema agrícola compensa su escasez de minerales.

Etnológicamente los malayalis, como se denominan sus pobladores, son una mezcla de drávidas y pequeños grupos arios. La fusión ha dado lugar a un carácter peculiar y en Kerala hallamos estructuras sociales distintas de las de otros lugares de la India, como por ejemplo el matriarcado o la sucesión matrilineal, que proporcionan a las mujeres de Malabar más libertad que a las de otros estados. En el terreno de la religión es proverbial la tolerancia del lugar. Nunca hubo conflictos entre vishnuitas y shivaítas. Se cree que el apóstol Tomás fundó la iglesia siria cristiana en el siglo I. En este tiempo llegaron también judíos y a partir del VIII los mercaderes árabes introdujeron el islam. Hoy en día cristianos, judíos y musulmanes continúan conviviendo en la región y forman una parte importante de su población.

La primera mención escrita a Kerala la hizo el propio emperador Ashoka. En el siglo II a. de C. Kerala constituía el reino de Keralaputra, regido por la dinastía Kera, que perduró hasta el V d. de C., época en la que los arios introdujeron allí el hinduismo. Los siglos IX y X vieron un gran desarrollo en la zona, con la dinastía Kulashekhara; son sus siglos de oro, con importantes logros en filosofía, literatura, educación y artes, así como el desarrollo del malayálam como lengua separada. El siglo XI presenció guerras continuas con los Cholas y la desintegración del reino Kera en pequeños reinos. A inicios del XIV el rey Ravi Varmâ Kulashekhara estableció su supremacía sobre todo el Sur, pero a su muerte se deshizo de nuevo en pequeños estados, de los que Calicut y Travancore fueron los más importantes. En el siglo XV tiene lugar la llegada de Vasco da Gama y durante el XVI los portugueses dominaron Malabar mediante el comercio. Los holandeses substituyeron a los portugueses durante el XVII, hasta que el rey Martanda Varmâ de Travancore les venció a inicios del XVIII. En ese mismo siglo Hyder Alí y Tippu Sultán de Mysore invadieron la región y facilitaron la posterior dominación británica. Durante ella Malabar se convirtió en un distrito de la Presidencia de Madrás. Pazhashi Raja de Malabar y Velu Thambi de Travancore se rebelaron contra los ingleses en 1800 y 1809 respectivamente, pero sin conseguir vencerles. Dos años después de la independencia de la India, en 1949, Travancore y Cochin se unieron como estado, dando paso en 1956 a la actual Kerala, que incluye también otras áreas de habla malayálam.

El malayálam es la más nueva pero más rápidamente evolucionante lengua drávida. Es un idioma que existió como dialecto del tâmil hasta alrededor del año 1000, cuando consiguió un status independiente como lengua. Su alfabeto se denomina koleluttu y deriva del tâmil. Tiene tres dialectos mayores y otros varios de menos importancia. En ellos se establece una gran diferencia entre la lengua literaria y la coloquial. Su vocabulario incluye muchas palabras de temas filosóficos tomadas del sánscrito, hasta llegar a formar una variedad lingüística altamente sanscritizada denominada manipravâla (que significa “collar de diamantes y coral”). Incluye también términos tâmiles, principalmente de vocabulario administrativo. Los verbos carecen de terminaciones personales. Las indicaciones de tiempo, número, persona y caso se hacen mediante sufijos. En su fonética predominan las consonantes retroflexas. Existen obras literarias en malayálam desde el siglo XIII.

Las principales formas de arte escénico de Kerala son el Kathâkali y el Mohinîattam, especialidades masculinas y femeninas respectivamente y que se corresponden a los dos tipos principales de temperamento dramático: el ndava asociado con Shiva y de movimientos bruscos, y el lâsya, perteneciente a Parvatî y mucho más suave. Ambas formas escénicas son de naturaleza religiosa, pensadas para su representación en templos, e incluyen aspectos místicos tanto para el público como para el artista. Según los dictados del Nâtya Shâstra de Bhârata en ellos se alterna entre nritta (danza pura), nritya (danza interpretativa) y tya (danza con elemento dramático). Así, estos géneros artísticos son combinación de música, danza, mimo, letra y espectáculo y un bailarín debe dominar las especialidades de abhinaya (actuación), angika (movimientos del cuerpo), vâchika (voz y entonación), âhârya (vestimenta y maquillaje) y sâttvika (recursos psicológicos). Mediante la combinación de estos recursos un actor-bailarín puede representar simultáneamente dos o tres personajes en una misma obra.

El Kathâkali  o “historia actuada” se origina, según la tradición, cuando el Raja de Kottarakkara, enfadado porque un rey vecino no permitía a sus artistas representar en su corte, decidió crear una forma de arte autóctona en malayálam. Esta escuela tiene sus propios hasta o gestos y su maquillaje se inspira en las máscaras de los demonios drávidas del período pre-hindú. Sus temas se basan en el Râmâyana, el Mahâbhârata, el Shiva Purâna y el Bhâgavat Purâna principalmente. Suele tratar del conflicto entre las fuerzas primigenias del bien y el mal y por el vigor que requiere sólo lo interpretan hombres. Los principales personajes son pachcha, el héroe, de color verde; katti, un malvado violento; chogannatari, otro malvado, con barba roja; vellupputari, representación de Hanuman, con barba blanca; karupputari, un cazador o bosquimano, con barba negra; kari, brujas u ogros, de color negro, y minnukku, sabios, brahmines y mujeres.

El Mohinî Attam, cuya demostración veremos a continuación, se origina en la leyenda mitológica cómo Vishnu, en la forma femenina de Mohinîmâyâ sedujo al dios Shiva, con quien tuvo un hijo llamado Âryaputra, dios de las buenas costumbres. Su estructura se basa primordialmente en el Bhâratanâtyam de Tanjore (Tanjavur), con elementos semejantes a los del Kathâkali de Malabar. Es una forma femenina, con menos energía que el Kathâkali, pero con más elegancia. Por ejemplo: los pasos no son muy fuertes, salvo para indicar el final de una secuencia. Pese a lo que generalmente se piensa, los especialistas están de acuerdo en que es una forma artística más antigua que el Kathâkali; de hecho, éste toma del Mohinî Attam movimientos para su strivesham, o estilo de baile de los personajes femeninos. Es de destacar el hecho de que - a diferencia del Bhâratanatyam - el énfasis del movimiento no reside en los pies, sino en los movimientos del torso y las extremidades superiores. Son movimientos geométricos, que parten del punto original que constituye el cuerpo de la bailarina, pero esta geometría no se lleva a extremos, procurando evitar la angularidad; en cambio sí se utiliza el sistema de vueltas y espirales. Los gestos son de naturaleza oscilante, con lo que se da una impresión de vivacidad, pero sin brusquedad. Cinéticamente se halla relacionado con otras artes colaterales de la región, como el llamado nangyar kuttu (la forma femenina de interpretación de las piezas teatrales sánscritas denominadas kudiyattam), la representación ritualística del llamado patayani o incluso una desaparecida forma artística: el kamsa natakam.

Así como la danza y la lengua de la letra de las canciones son puramente malayalis, su música es carnática y está tomada del Bhâratanatyam, aunque incorporando un sistema de tala (ritmo) que es tradicional de Kerala, así como un estilo de canto totalmente autóctono, el llamado Sopanam Sangit, en el que se pueden interpretar piezas de otras regiones. Este estilo deriva de la forma de entonar los mantras de los Vedas en la región.

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